
El maridaje es el arte de escuchar al vino y a la comida al mismo tiempo. Es ese instante en el que un plato y un vino se reconocen, se encuentran y deciden caminar juntos, sacando lo mejor el uno del otro.
Lejos de ser una fórmula exacta o una norma escrita en piedra, el maridaje de vinos y comida requiere curiosidad, intuición y también atrevimiento. Es animarse a explorar combinaciones nuevas. A veces, la armonía nace de la afinidad, cuando los sabores se reflejan como en un espejo; y otras, del contraste, cuando uno provoca al otro y lo hace brillar con más intensidad.
Por eso, no siempre lo obvio es lo correcto. No todo vino blanco acompaña necesariamente a un pescado, pavo o pollo, ni todo vino tinto pide un queso maduro o una porción de carne roja.
Existen vinos blancos con estructura y carácter que se enamoran de platos intensos, así como tintos jóvenes y frescos que brillan junto a preparaciones sencillas. El secreto del maridaje de vinos y comida está en el equilibrio. La acidez, el alcohol, la textura y el peso en boca son claves… pero, sobre todo, la emoción que cada combinación despierta.
Maridar es jugar, explorar y descubrir. Es dejarse llevar por los aromas y las sensaciones, es, en resumen, disfrutar.
Lejos de ser una fórmula exacta o una norma escrita en piedra, el maridaje de vinos y comida requiere curiosidad, intuición y también atrevimiento. Es animarse a explorar combinaciones nuevas. A veces, la armonía nace de la afinidad, cuando los sabores se reflejan como en un espejo; y otras, del contraste, cuando uno provoca al otro y lo hace brillar con más intensidad.
Por ejemplo, la frescura típica de un Sauvignon Blanc puede combinar con platos frescos, carnes magras o incluso un postre, donde su tensión natural ayuda a equilibrar el dulzor.
Y si hablamos de tintos, las notas especiadas y la fruta amable de un Carmenere pueden acompañar con la misma soltura un cerdo asado, una pizza bien lograda o unos vegetales al horno con una salsa intensa.
Porque al final, el mejor maridaje no es el correcto según un manual, sino aquel que te despierta las ganas de volver a disfrutar de esa copa, de ese plato, de esa experiencia de maridaje que convirtió esa combinación en algo especial.